Las hojas de aquella haya me dieron que sentir.
Esa forma tierna de empezonarse hacia la luz, la sensualidad de sus ramas me conectaban con abrazo, brazos.
El aire me mecía junto a ella y las nubes formaron el útero para que esa Haya y yo sintiéramos la mas breve e intensa relación amorosa que he sentido.
Puedo amarte infinitamente, puedo amar infinitamente, puedo ser infinitamente amor.
Sentía el pecho como caja de resonancia de una vibración que nacía en mi perineo. Amo
El haya sonreía, mientras fundido en energía amorosa, solo quería zozobrar en sus aguas hasta fundirme en su sabia. Solo sentía amor.
El pecho irradiaba, todo mi cuerpo irradiaba como un astro solar y rodeado por sus ramas, fundido con ellas en el viento del norte, temblábamos arrullándonos. Solo la escuchaba "Braurummm, amo ........".
La noche confundió con tinieblas nuestros cuerpos y hasta que la luna nos descubrió, no necesité entrar en mi saco. la cópula-unión duró hasta que el Sol superó Avantos y despertó mis pensamientos.
Cuando descendí de la montaña la vibración de amor seguía en mi pecho y amé a Agram, como si fuera mi Haya, mas tarde amé a mis hijos como si fuera mi Haya y entonces comprendí que era mi amor y no los seres lo que yo amaba. Tal vez solo descubriera en todos ellos la vibración resonante con la mía