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AYAHUASCA Y YO
Con una densidad tremenda y rugosa, noto perfectamente el lento recorrido que hace por mi garganta (mas, después del día de ayuno, que la experiencia exige). Me quedo con los ojos cerrados, meditando, expectante… espero…
Siento una risa a mi lado, que se mete en mi estomago y un penetrante olor que proviene de la manta que cubre mis hombros ( hasta ese momento no lo había notado), un olor que me llevaba a algo conocido, algo viejo de mi infancia en casa de mi abuela. Siento, otra vez esa risa que se enreda, que me contagia, de pronto el sonido varia escucho muy cerca respiraciones, suspiros, quejidos, susurros, a un volumen que lo ocupa todo, confundo la realidad, no se si lo que escucho son los sonidos de mis compañeros amplificados o realmente me estoy metiendo en un mundo de seres que habitan el espacio no visible con su propio lenguaje sonoro. Lejos de asustarme me fascina y la risa que antes era un esbozó en mi, comienza a hacerse mas fuerte y sólida, a mezclarse con lagrimas, con un llanto que no viene de la pena sino de la apertura al conocimiento. De pronto siento una mano que zarandea mi hombro, era el chaman de la ceremonia que me pregunta mi nombre, abro los ojos y saliendo de esa profundidad, le contesto. Entonces me dice mientras su cara se torna amenazante -mira que las energías sean tuyas- y dicho esto vuelve a su lugar.
En mí se produce una ruptura tengo que colocar lo que me acaba de ocurrir, bajo de nuevo a la mente, siento que dejo las alturas desconocidas a las que me dirigía, analizo:
¿A que se refiere? ¿De quien se supone son las energías con las que estaba jugando? ¿Acaso no somos todos piezas de domino inter-relacionadas? Y si me centrara en lo que él canta y toca. ¿No me vería arrastrada igualmente, pero esta vez por sus energías? ¿Que diferencia hay? Después de pensar todo esto me vuelven las carcajadas, esta vez mas fuertes, escucho de fondo su canto indio que se vuelve por momentos grotesco y me meto en una espiral ascendente de colores muy vivos que se funde nuevamente con mi risa. Y de pronto la voz del chaman – o te callas, o te echo de la ceremonia- entre risas intento decirle que no me río de él - estas molestando- responde. Yo tengo la certeza de que mi risa ha nadie molesta (de hecho, al finalizar lo corroboré). Solamente él, se daba por aludido en su problema con mantener la autoridad y el protagonismo. A pesar de eso, intento controlarme y recolocar lo que estaba ocurriendo, era bastante violento a la par que divertido.
Entonces mi viaje cambia de dirección (una pena) e influida por lo que acababa de pasar, se establece una pequeña lucha de poder, la cual no estaba dispuesta a secundar , dándome cuenta, que yo no tengo problema con la autoridad que es ella la que lo tiene, reflejada a la largo de mi vida en la figura de mi padre, directores, colegio, etc., es la autoridad mal vivida por quien la posee, a la que no le gusta el exceso de libertad, o cualquier otra manifestación que no controlen o les recuerde su pequeñez.
Recapitulo un episodio de mi infancia, en el cual mi padre me pegaba, en un momento en el que yo estaba encantada y muy lejos de pensar que estaba haciendo algo recriminable. Nunca entendí porque fui castigada tan severamente, ahora me quedaba claro. Y también, el porque a lo largo de mi vida, me hacen sentir culpable las situaciones en que estoy mejor que los demás, intentando ponerme siempre a la altura del agobio en vez de enseñar mi fortaleza para que ellos lleguen al bienestar. Por momentos me volvía la risa en complicidad con la anciana ayahuasca, y me hacia sentir como una colegiala en misa de colegio de monjas, y eso era todavía mas divertido.
A veces intentaba abrir los ojos para ver a los otros, el hombre de enfrente tomaba una postura que parecía un león, los demás vomitaban, y se levantaban al baño pues la ayahuasca según dicen te limpia por arriba y por abajo, yo no tuve estos síntomas, si que tuve ganas de hacer pis, pero el viaje al baño me suponía una aventura y un riesgo que todavía no podía enfrentar. Percibía el estado de ánimo y las energías de alrededor con mucha claridad sus angustias, contradicciones, miedos, introspecciones, cosas por resolver.
Llore, llena de amor la futura muerte de mi abuela (el viernes cumplió 96 años), me enternecí profundamente pensando en mi hija. Y desee con cariño lo mejor, dando gracias a quien a veces parece un enemigo y no es otra cosa que tu maestro.
Habiendo bajado un poco la ayahuasca me dispuse a ir al baño, solo la idea de salir de la sala y enfrentarme al pasillo me parecía muy apetecible. Llegué, y con la penumbra de la vela después de hacer pis, subiéndome las bragas mirando en el gran espejo del baño, me vi, como una hermosa mujer, me toqué la cara, me acaricié y me sonreí, contándome lo que amo mi presencia.
Volví a la sala, el espacio se me hacía pequeño, deseaba interacción, salir al jardín, pero por respeto no lo hice, pues al empezar la sesión se nos dijo que no abandonáramos la sala. Mi compañera de la izquierda (luego supe que se llama carmen) se escurría hacia el suelo en una especie de danza, contoneo, imbuida en el mundo sensitivo, hasta que el chaman la volvía a su sitio.
Una presión en mi cabeza era lo único que me molestaba, concentrándome en la respiración intentaba dejarla atrás. Alguien al fondo de la sala empezó un acompasado sonido con sus arcadas. Poco a poco volví a la realidad mirando a los demás, intuyendo como se encontraban y como había sido su viaje. El chaman fue perfumándonos las manos preguntándonos como estábamos, después de recorrer el circulo volvió a su sitio. Y nos contó historias de la selva y de los hombres sabios que la habitan, de cómo otros habían muerto intentando descubrir plantas de sabiduría y de como cuentan que fue descubierta la AYAHUASCA.
Yahoo Metacuye oyasim (todo lo que vibra en el universo es mi familia)
-Diana-. |
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